jidaigekipedia.comSamuráis de corazónHanjiro Tabata (Etsushi Takahashi) es un ronin hambriento y sucio que busca trabajo esperanzado con llegar a convertirse en samurai. En su camino se encuentra con Hyodo Yagenta (Tatsuya Nakadai), que demostrará ser mucho mas que un vagabundo. La aventura de ambos se desarrolla entrelazándose con la historia de 7 jóvenes samuráis traicionados por su propio clan, que necesitan ayuda desesperada.
El Kihachi Okamoto que dirige esta película es el mismo genio de
Samurai Assassin y
Sword of Doom, pero con un estilo diferente, similar al de
Fort Graveyard, haciendo gala de una habilidad inigualable para mezclar géneros a priori casi incompatibles. En este caso tenemos comedia, drama y acción, todo impregnado de criticismo al samurái y sus métodos. Traicioneros, conspiradores, interesados... utilizan a cualquiera que se ponga en su camino para cumplir sus fines y expíar culpas. Yagenta es el personaje que desciende en la escala social asqueado por ese mundo, y Hanjiro el que trata de ascender habiendo sido toda su vida un simple campesino.
Tatsuya Nakadai tiene un papel distinto al habitual. No utiliza la espada para dominar a quienes le rodean, sino que se basta con su astucia y su ingenio para conseguir que cada uno se sitúe donde él quiere. Okamoto le utiliza como enlace entre los diversos frentes que tiene abiertos durante el desarrollo de la trama, viajando de un lugar a otro y poniéndonos siempre en situación.
Por su parte, Etsushi Takahashi encarna a un campesino divertido, bruto, capaz de sacarnos una sonrisa cambiando simplemente el gesto en su rostro. Aporta un toque de sinceridad, naturalidad, y sencillez que conquista rapidamente al espectador. Es algo parecido a lo que sucede con Ben Hiura (Busuke en la película), el yakuza que encuentra en Yagenta un hombre a quien admirar y seguir para volver a encontrar algo de estabilidad.
En
Kill! las escenas de acción se convierten en un mero complemento, lo cual no quiere decir que se descuiden lo más mínimo. Destacan por su gran realismo y brutalidad, tanto cuando se utilizan espadas de bambú, como cuando se desenvainan las katanas. En cualquier caso en esta película es algo que queda totalmente en un segundo plano, eclipsado por el trepidante transcurso de los acontecimientos y el acompañamiento musical que completa un producto perfecto.
La recordaba buena, pero me temo que ha subido varios peldaños tras este nuevo visionado. No me atrevería a decir obra maestra, porque en el jidai-geki soy más prudente a la hora de usar esa valoración, pero sí que la considero un imprescindible muy alto. De visión obligada especialmente para quienes tengan a Kihachi Okamoto entre sus directores preferidos.
De la edición francesa...