Empezamos con los lanzamientos y lo hacemos recuperando una película que visto lo visto habrá pasado entre desapercibida y completamente desapercibida. Ahora es la oportunidad de volver sobre ella: nueva versión y futura traducción a nuestro idioma.
Law with two phases es seguramente la obra magna de Danny Lee en todas sus facetas: como director, como guionista y, sobre todo, como interprete (esta película le reportaría un Hong Kong Film Award). En ella está contenida el núcleo de todo su pensamiento y hacer. Tenemos al policía integro y honrado y con métodos expeditivos. Vive en casa de su madre, en un bloque de pisos de esos interminables que pueblan nuestra geografía hongkonesa, en una sola habitación que hace de todo, tanto que él debe dormir en el sillón (pero ni tan siquiera se nos remarca toda esa miseria... es así y ya). Un nuevo policía acaba de ser trasladado al CID, al grupo de B (hasta su nombre es escueto). La policía no está teniendo muy buena fama. Se les acusa de liarse a golpes fácilmente, sino más, y uno ya no debe enfrentarse sólo a los delincuentes, sino también a la propia sociedad que defienden. Entre todo, una historia de dos bandas rivales enfrentadas, dos bandas igualmente de lo más miserable. Pero ya sabemos que la miseria es especialmente peligrosa...
Lee, pues, pone sobre la mesa todas las cartas que más le gustan. Un policía sin estudios en un ambiente miserable, con un sentido de la ley personal, enfrentado a la incomprensión, pero que sabemos que es justo, y que es ley y justicia no son lo mismo para él, pero que sin embargo no es ningún liquidador, lo cual le lleva a vivir con sus contradicciones. Un tono moral indiscutible que no evita posicionarse, y una película que nos muestra un Hong Kong nada simpático, de pandillas callejeras cuya única salida es intentar algo grande, de drogadictos, de violadores, en el que la tragedia está a la vuelta de la esquina...