Toshiyuki Nishida, Isao Natsuyagi, Haruko Wanibuchi, Tomoko Saito
¿Haruko Wanibuchi? ¿De qué me suena este nombre...? ¡Anda! ¡Si es la pequeña Nobuko!
A ver si aquí, a sus treinta y tantos, también tocará el violín 
Autorrespuesta: no, más bien toca el «violón», y es tocada por él. El otro día decía que la trama familiar de
House of the Hanging (Ichikawa, 79) era acaso la más complicada de las películas de Kosuke Kindaichi que he visto. Pero la de ésta,
Devil's flute AKA
The Devil Comes and Plays His Flute, debe de ser la más escabrosa de todas, entre cornamentas y sobre todo relaciones incestuosas. Pero lo peor de todo, ay, es la violación de la inocencia del espectador a través de la destrucción del mito de una estrella infantil, a lo Marisol o Joselito

Haruko de mayor está preciosa, eso sí

Ésta es, por cierto, la peli de Kindaichi setentera donde pueden hallarse más elementos
pinku.
Decía el otro día en el hilo de
G.I. Samurai (de 1979 también, pero posterior) que el director, Kosei Saito, es el mismo del susodicho disparate espaciotemporal donde un fragmento del moderno ejército nipón viaja al alegre mundo del sengoku, se deja llevar por su prepotencia (con esas armas, ¿cómo no conquistar el mundo?) y recibe la merecida lección, ¡toma spoiler!

Este Kindaichi lo dirige muy competentemente –el disparate de Sengoku Jietai también, conste–; probablemente sea junto a la de Nomura la peli más «seria» de Kindaichi que he visto, en contraste con las extravagancias de esos cinco + 2 Kindaichikawas por no hablar de la locura ésa de Obayashi. No es que de suyo eso sea una ventaja, pero no está mal de vez en cuando ver un Kindaichi con un tratamiento más estándar de película detectivesca. Como peculiaridad, la película tiene unos encuadres curiosos, con énfasis en lo sofocante de la casa de la Familia en cuestión. Consigue su propósito: el ambiente resulta opresivo.
Supongo que la peli presenta ciertas pegas que van a hacer difícil que la vean muchos allzineros: primero, que de momento se encuentra sólo en videoclubs selectos y caros; segundo, la falta de subtítulos en castellano, que quien esto escribe quizá se animaría a traducir si (a) la peli estuviera más disponible pero sobre todo (b) si no fuesen unos 'muxeados' de ésos, sin unos manejables .srt a mano. Pero un tercer problema, que afecta también a los que usen subs en inglés, es que los subs que lleva el DVD de esta película tienen muy frecuentes líneas vacías. ¡Y eso en un Kindaichi es delito grave! Sí, sigues el hilo principal, pero constantemente te están recordando –las evidentes lagunas– que te estás perdiendo una parte no pequeña, quién sabe si importante, de lo que se dice

Apartado actores: aquí Kindaichi es un Toshiyuki Nishida al que no conocía, encantado y mucho gusto; afable y algo más gordito que otros KK's; también melenudo, pero un tanto gominoso y «repeinao». Saito toma prestados de Ichikawa a otros habituales en aventuras de KK como Eitaro Ozawa y Yoshi Kato; gran sorpresa: aparece el tintín aquel de Kinoshita y Kobayashi, Akira Ishihama, aquí en modo cuasi-diabólico con malévolo tatuaje en el hombro

¿No bastaba con la Wanibuchi, que también había que cargarse el mito de este angelito cantarín de corazón puro poniéndolo a fornicar con la susodicha?

Lo cierto es que Kinoshita ya le hizo hacer de «malo» en aquella película tan curiosa sobre la Sun Tribe,
The Rose on his Arm, de 1956.
Qué más... Isao «Kiba» Natsuyagi hace de Todoroki, un Todoroki más cercano al de Obayashi que al de Ichikawa, sin duda. Y Tamao Nakamura, alias «Sra. de Zatoichi», en un papelito menor. La protagonista juvenil, Tomoko Saito, una vez más tengo sospechas de que proviene del campamento de las idols pero, una vez más también, no lo he comprobado. Ah, y el yayete chupacámaras de siempre:
Vendedor de sopa (
noodles, que dicen en Ventas, o por ahí) en el mercado negro. ¡Qué bajo caemos, Sr. Yokomizo!
