![]() |
|
Yo también pensaba que ya la teníamos en el foro.
El problema de cualquier película de animación japonesa con tintes de producción seria, es que inevitablemente la comparamos con los productos de Ghibli.
Bueno, pues esto no es Ghibli, pero yo difruté bastante de la película. A pesar de lo "monos" que son los lobitos, no me parece una peli para público infantil.
Allá por el 2006 este que os escribe llegó por primera vez a Sitges y casi por casualidad se fue a ver “La chica que saltaba en el tiempo”, uno de los primeros largos del animador Mamoru Hosoda. Ese año la película ganó, y muy merecidamente, el premio a mejor película de animación del festival. 3 años después, en 2009, Hosoda volvía a Sitges con la espectacular “Summer Wars” y también se llevaba el premio a mejor animación. Pues este año el director vuelve a llevarse le gato al agua con “Wolf Children”, haciendo un espectacular pleno de premios y convirtiéndose, por derecho propio, en uno de los mejores animadores de la actualidad.
Este precioso cuento vuelve a los fueros de la fantasía con tono costumbrista (una mezcla que ya vimos en “Summer Wars” aunque aquí todo es mucho más suave) para narrar la historia de Hana, una chica que siendo una adolescente se enamora de un chico que resulta ser descendiente de hombre lobo y tiene la capacidad de transformarse en uno. El amor se sobrepone a todo y ambos terminan juntos y con 2 niños, la traviesa Yuki y el tímido Ame. Pero la tragedia caerá sobre la familia con la muerte del padre y Hana intenta seguir adelante. Con el paso del tiempo decide mudarse a una casa en el campo para proteger a sus hijos de posibles problemas y allí deberán adaptarse a la vida rural.
Historia de superación personal, aceptación de los demás tal y como son, comunión con la naturaleza y de como cada uno debemos encontrar nuestro propio camino, Hosoda toma una historia que, a pesar del componente fantástico, desarrolla de una manera muy natural y costumbrista, un cuento que apela directamente a los sentimientos para transmitirnos una serie de valores. El director realiza una magistral tarea de dirección, mostrándonos el paso de la vida de Hana y las diferentes fases que ha de atravesar para salir adelante, desde el amor inicial hasta el miedo por sus hijos y la aceptación de su propio camino. Así, y esto es lo más interesante de la cinta, también nos muestra el paso de la vida de ambos pequeños y como el tiempo cambia sus diferentes formas de ver el mundo y de adaptarse a él. Es muy interesante la serie de recursos que utiliza el director para que el tiempo fluya de manera suave y tranquila por la pantalla, por ejemplo para mostrar como los niños van creciendo utiliza una serie de cambios de plano entre las clases de los pequeños con fondo musical en el que sin ningún tipo de dialogo ni nada por el estilo vamos percibiendo claramente la elocución y desarrollo de la infancia de ambos, una escena magistral a mi parecer.
El nivel técnico es simplemente magnífico, como en anteriores trabajos del director, con una animación realmente espectacular y a la vez natural y simple, sin sobresaltos o exagerados artificios. Muestra de ello son todas las escenas de naturaleza o cuando los jóvenes cachorros y su madre corren por la nieve, tremendo. Como apunte curioso la voz de uno de los personajes, el viejo cascarrabias que termina ayudando en las tareas del campo a Hana, es nada mas y nada menos que de Bunta Sugawara, actor muy conocido entre los aficionados al cine de Yakuzas y acción de los 70.
En definitiva, una nueva obra maestra de su director, que llega directamente al corazón de quien la vea y apela a los sentimientos más básicos y los valores más puros… ahí queda eso.
aunque sin ánimo de polemizar ni nada
Polemizar no es malo si se hace como tú, con respeto y aportando los argumentos que sostienen tu opinión contraria a la de otros.
Que no es una típica historia feliz, estamos de acuerdo.
Yo soy de los que sí opinan que hay una historia de superación. Cuando alguien, aún dando traspiés en la vida, logra encontrar su propio camino, se supera. Toda elección supone renuncia. Los dos hermanos deciden tomar caminos distintos renunciando conscientemente a una parte importante de ellos. Para mí eso sí que significa crecimiento y superación. Incluso la madre con su no saber que hacer con sus hijos (nada más que hay que intentar ponerse en su piel para entenderla o_o) logra darles algo que dicen es el mayor legado que un padre/madre puede dejar a sus hijos: raíces y alas. Ambos, gracias a la madre, conocen, admiten y valoran lo que son. Esas son sus raíces. Y ambos tienen libertad, con todo el dolor que puede suponer a una madre "perder" a sus hijos, para "volar" libres con sus alas y elegir su camino. En su recorrido vital también esta madre ha ido creciendo y superándose, bajo mi punto de vista.
MieMie.
¿Lo de la «ética del fracaso» es algún concepto que rule por ahí o es una improvisación tuya? Suena un poco a escuela de Frankfurt...
@MieMie: Releyendo mi mensaje previo, se me hace un poco antipático en cuanto respuesta al tuyo, y en esa medida pido disculpas.
¡Hola! Jejeje, bueno, con lo de «polemizar» creo que no me expresé muy bien; lo que quería decir es que no deseaba polemizar con nadie en particular (y tu mensaje anterior quedaba justo encima del mío), pero la verdad es que con ese concepto, «superación», pues sí que quisiera polemizar y que lo «superásemos» de una puñetera vez, aunque, desde luego, esta es una empresa condenada al fracaso, palabra casi-tabú en la cultura contemporánea que justo por eso empleaba a conciencia en el mensaje anterior. La palabreja de marras se usa tan mal que se oyen cosas como «no ha superado la muerte de su padre», «de su hijo», etc., ¡por favor!, ¿cómo se van a «superar» cosas así? Se cierran las cicatrices, pero siempre quedan; olvidamos el rostro y la voz del ser querido, lo cual es una muestra más de nuestra miseria, y a eso le llamamos «seguir adelante» (¿adelante?), «pasar página» (como si fuera un acto heroico, cuando lo que se hace es pasarla sin entenderla, u olvidando lo que no nos gustó) y, en fin, «superar». ¡Somos magníficos, en verdad! Unos campeones. A esto es a lo que voy. Es un concepto recargadísimo de ideología, con el que los egos se hacen cosquillitas invirtiendo las relaciones reales de las cosas, como aquél que, incapaz de crear vínculos emocionales, se miente jactándose de que «es que soy muy independiente», y otros trucos psíquicos similares con los que «vamos tirando» p'alante. En el mismo saco, o uno parecido, metería esa «libertad» de los pájaros que vuelan: los pájaros vuelan porque han nacido para ello, no lo deciden; y me temo que lo mismo pasará con las alas metafóricas con que un progenitor pueda agraciar a su progenie. Como decía Nino Bravo: libre como el sol cuando amanece, como el viento, como el mar..., qué bonitas metáforas..., que ocultan el más puro determinismo natural, oiga.
Bueno, pues, volviendo a la película, yo prefiero verla como un manifiesto spinozista radical, jajaja, y como una tragedia, aunque incruenta, eso sí. «Toda elección supone renuncia»: cierto, pero la renuncia, si duele, no es superación. Superar es vencer obstáculos, salir victorioso. Pero esquivar la piedra del camino y aceptar los límites es, sí, crecer, pero no «superar». Es como el ejemplo del segundo disléxico que decía. No tiene nada de malo ni de vergonzoso. Se puede fracasar muy dignamente, y creo que los lobitos lo hacen. En cuanto a mami Lobo, igual tampoco me expresé bien, aunque menté sus esfuerzos infinitos, y de ella diría que en muchos aspectos ciertamente «se supera». Pero no al final. Admito, de todos modos, que es discutible. Por cierto, qué bonito el papel que tienen los libros en la peli; hay un mensaje claro: leer y estudiar no sólo es una actividad ociosa, puede ser vitalmente utilísimo... Esto me recuerda que debería echarles un ojo a esos subs traducidos (yo la vi en entrepiernas, o sea, en «ingles»), a ver cómo vertieron ciertas líneas que hay hacia el comienzo... Y hala, corto el rollo; saludos :)