![]() |
|
Pregunta de novato:
Siendo un tv-rip (o eso)
¿hay opción de que aparececan subtítulos en algún momento?
¿o mejor me espero a que salga (ufff) en dvd?
Realmente no se necesita para entenderla demasiados subtítulos, ya que es una película prácticamente muda. Pude verla este fin de semana en el Festival de Londres y es una película maravillosa y para mí supuso una experiencia cinematográfica única. Es de esas películas-misterio que pueden sugerirte con un sólo movimiento de cámara infinidad de matices. El dolor, la muerte, la ausencia, los recuerdos... casi pasan de ser entidades abstractas a materializarse espiritualmente en el tejido del film. Realmente milagroso.
Hay más películas excelentes pero con menos consenso que la de Akin. Es el caso de la impresionante Izgnanie, de la contemplativa y emocionante Mogari no mori en la que Naomi Kawase aborda cómo reconciliarse con la vida tras la pérdida de un ser querido; o de Le scaphandre et le papillon, de Julian Schnabel, que resuelve con pericia la transposición de un texto literario que parecía imposible llevar a la pantalla.
El gran premio del jurado acostumbra a ser para obras de gran exigencia artística pero de difícil explotación comercial. Se trata de ayudar a su existencia. Y es pues pertinente que la elección haya recaído en la japonesa Mogari no mori, de Naomi Kawase, una muy bella y contemplativa cinta sobre cómo sobreponerse al dolor ante la muerte de un ser querido y volver a encontrarle sentido a la vida.
Sobre esa ausencia primigenia construye
Kawase su poética de lo in/visible,
ese territorio incierto a media luz, tan
enraizado en la tradición cultural japonesa,
que nace de la tensión entre lo visible
y lo invisible (lo que queda fuera de
campo y lo que permanece en él), entre la
alegría y el duelo o, en fin, entre la vida y
la muerte. Es probable que el cine (como
la vida) no sea más que eso, una dualidad
irresoluble, un combate constante entre la
luz y la oscuridad y que el único armisticio
posible se encuentre precisamente
en ese "entre". Entre dos imágenes (ese
brevísimo instante de oscuridad entre
dos fotogramas que hace posible el cine)
o entre dos ausencias que, al fundirse,
generen una nueva presencia. Porque en
el cine íntimo de Kawase la oscuridad del
camino obtiene siempre su contrapartida
en deslumbrantes epifanías de visibilidad
y celebración con el hallazgo, al otro lado
de la montaña, de nuevos cuerpos en los
que resguardarse.
A la japonesa Naomi Kawase se la esperaba con cierto interés, pero tras ver «El bosque de Mogari» habrá que seguir esperándola. Película, no obstante, sobrada de alma y sensibilidad, pero por completo inoperante en su relación con el espectador, que la mira como quien mira una mosca contra un cristal. Dos personajes que han perdido a sus seres más queridos, el marido y el hijo, se pierden a su vez en ese intricado bosque del título, construyendo una metáfora que zumba, retumba y mosconea contra el cristal de la pantalla.
Y hablando de imposturas, ‘Mogari no mori’, la película japonesa cuyo título se ha traducido aquí como ‘El bosque del luto’, tiene unas cuantas que consiguen lastrar una obra que en su arranque prometía. La directora Naomi Kawase, experimentada realizadora de documentales que en la 42 Seminci presentó ‘Suzaku’, introduce la cámara en una residencia de ancianos y elige a uno de ellos, Shigeki, para hablar de la vejez, de la pérdida de facultades y, sobre todo, del luto no resuelto. Shigeki, que lleva más de 30 años viudo, establece una relación especial con una de las trabajadoras del centro, Machiko, una mujer herida por la pérdida de un hijo de la que se siente culpable. Ambos recorrerán juntos el camino hacia la paz perdida.
Un buen tema sin duda para una película fallida. Y no por un problema de lentitud o de detenimiento en la belleza de los paisajes o de los campos cultivados, tan del gusto oriental –a la salida se oían comentarios del estilo «en Occidente ya no estamos para ver estas cosas»–. Al contrario, esos elementos son de lo mejor del filme. El problema es que esa morosidad no encaja en la historia, no va acompañada por el alimento de fondo de toda película, por lo que cuenta. El tema central de ‘Mogari no mori’ tarda en aparecer y cuando lo hace los actores llevan demasiado tiempo deambulando por el filme. Algunas de sus acciones no resultan creíbles (aquí otro baile-ensoñación que se podía haber ahorrado) y sí demasiado impostadas. La verdad y el artificio sin cuento a veces están separados en el cine por una delgada frontera. Traspasarla es tan fácil como arriesgado. En el filme de Kawase, las bellas imágenes del bosque no resultan suficientes para mantener un relato que acaba haciéndose pesado.
también han aparecido subs en inglés en KG.
No, es Karagarga, un tracker de DVDs y avis. :punk:
Supongo que si allí está la peli con los sub al pinchar el torrent te dejará seleccionar que bajar, peli y sub, solo peli o solo sub. ;)
Ya nadie me ha comentado si se están intentando conseguir... o si es posible, qué puedo hacer para conseguirlos yo... No estoy autorizada a entrar en la página esa... :(
Pues gracias tio, haber que es lo que queria torbellino Euridice hacer con ellos. :cuñaoo:
En la mula aparece (con una sola fuente) este prometedor archivo:
A por él.
Es cierto. Dejo el ripeo que hice en torrent y elinks.Prueben con esos enlaces.
Saludos.
Enlaces borrados
Recuerden la regla de emule, si pides un archivo a un usuario, ya no puedes pedir otro.
Simplemente no hay que ponerse nervioso e ir haciendo un seguimiento del archivo para ver si las fuentes se van completando aunque nosotros no veamos al lanzador.
El dolor de la Naturaleza
En la pasada Seminci estuvo este trabajo de Naomi Kawase premiado en Cannes, una película de apariencia liviana pero de gran hondura existencial. En ella, su directora se acerca al mundo de la ancianidad y del dolor interior mal digerido, para seguir transmitiendo al espectador sus propias experiencias (fue abandonada por sus padres al poco de nacer), con el tema de la ausencia siempre presente en su filmografía. Cada imagen y situación llegan impregnadas de profundos sentimientos y de una espiritualidad muy oriental, donde la naturaleza adquiere un sentido metafórico y es reflejo del estado interior de sus protagonistas.
La historia transcurre en un primer momento en una residencia de ancianos donde trabaja Machiko, mujer que vive con el peso de la culpa por la muerte de su hijo pequeño. Ese dolor hace que pronto sintonice con el pesar de Shigeki, un anciano que lleva treinta aftas viudo y que ahora decide ponerse en camino para despedirse de su esposa fallecida, antes de que ascienda al mundo de Buda desde el bosque del luto. Para ambos, ese peregrinaje a través de una naturaleza llena de vitalidad se convertirá en una auténtica odisea de purificación interior, de encuentro consigo mismo y de liberación. Uno y otro sienten el vacío de la ausencia y de la omisión, el dolor de unas heridas mal cicatrizadas que siguen sangrando, por lo que parten en busca de armonía con los muertos y de paz para el espíritu.
La directora japonesa nos muestra un cine de exquisita sensibilidad y de profunda piedad, moroso y sin prisa para contar sucesos extraordinarios o exteriores durante el viaje, sin interés en desvelar el pasado de los protagonistas. Es un relato interior, un viaje emocional de ritmo lento, que se entretiene en recoger parajes de una gran belleza pero con una fuerte carga simbólica: no son simplemente estampas hermosas sino más bien estados sensoriales y emocionales de fuerte dramatismo. Le interesa acompañar a esas dos almas en pena que deberán sufrir vientos y lluvias intempestivas, rápidos fluviales que están a punto de costarles la vida, para después llegar a disfrutar de la tranquilidad y sosiego de haber cumplido con un deber de conciencia. El paisaje es el auténtico protagonista porque es trasunto del alma de los dos individuos atormentados por su pasado, y la película se convierte en una suerte de 'ascensión' o talada` a la montaba de Narayama, una constante del cine japonés.
Con una cámara nerviosa que habla de la dificultad para atravesar la vida, el espectador asiste a momentos críticos seguidos de otros conmovedores, como la escena en la que, tras el aguacero torrencial, Machiko se quita la ropa para dar el calor de su cuerpo al anciano que tiembla con síntomas de muerte.
El comienzo del largometraje es ilustrativo para lo que el público se va a encontrar. Asistimos a un largo plano sostenido del viento moviendo los árboles, para a continuación enfocar un cortejo fúnebre que atraviesa el bosque, y después de varios minutos escuchar las primeras palabras de la cinta, pronunciadas por un monje budista a un grupo de jubilados a los que explica la diferencia entre "estar vivo" y "sentirse vivo". Estéticamente quedan ya definidas las pautas de un cine contemplativo y muy poético, de enorme belleza visual y potente sentido simbólico, pero también muy intimista y parsimonioso, que exigirá sosiego y tranquilidad en quien se disponga a verlo.
La atención se centra en cada gesto y mirada de los personajes (magníficas las interpretaciones de Shigeki Uda y de Machiko Ono), en una palabra dicha a media voz entre el temor y la duda, en el contraluz y el cielo que tan pronto deja pasar los rayos de luz del sol como los oculta entre la negrura de nubes de lluvia. Es la tensión entre la muerte y la vida, entre el remordimiento y la necesidad de encontrar la paz de conciencia, entre la presencia de los seres queridos y su ausencia, entre la materialidad de lo terreno y lo etéreo de lo espiritual, entre la oscuridad y la luz.
Dualismos estéticos y dualismos existenciales, tan propios del cine oriental como de esta directora que nos habla de su propia experiencia. Por eso, sus imágenes recogen los breves instantes de una vida que se mueve en el terreno de la fragilidad y en busca del afecto perdido. A la vez contemplativa y reflexiva, su lentitud puede retraer o expulsar a algún espectador, pero su belleza y lirismo atraerán a muchos otros, invitados a perderse en el bosque interior y descubrir otras realidades.
Julio Rodríguez Chico
www.labutaca.net
hay un par o 3 de ripeos y subs pero cual es el mejor ripeo con subs sincronizados y es esten ok cual es? saludos
Enlaces borrados
La trama avanza lentamente hasta su desenlace, en el que el cámara se transforma en un personaje más que sigue a nuestros protagonistas por el bosque. La imagen no deja de moverse, incluso cuando todo está en calma, creando un efecto agotador que de alguna forma te hace participar de su angustia. Los planos son todos muy cercanos, asfixiantes, y transmitiendo una sensación total de pérdida y desesperación.
esa comunion entre los dos protagonistas que es como una alegoria de la relacion humana creadora de vida, no me lo imagino de mano de un director masculino. Ese particularidad femenina es algo que me resulta inherente a su cine.