Hideo Gosha
(http://i.imgur.com/homq4qg.jpg)
(Tokio, 26 de Febrero de 1929 - 30 de Agosto de 1992)
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El Desparpajo Samurai de Hideo Gosha
Aquéllos que piensan en samurais piensan en Kurosawa, lo que es correcto. Pero no es suficiente. Hay que decir que no importa lo gran director que fuera Akira Kurosawa, porque él no fue más que uno de los muchos directores que trazaron imágenes del Japón Feudal, las brillantes espadas, el rígido código de comportamiento y obligaciones masculinas, el valor y los llamativos cortes de pelo. Centrarse únicamente en él es perderse demasiado. Sería como centrarse en John Ford como el único director de Westerns.
Siguiendo con la analogía del Western, consideremos esto: ¿no aprenderíamos mejor y más rápido sobre westerns estudiando a un director que trabajó duro y aprisa dentro del sistema, que nunca logró demasiada atención, nunca se consideró un genio a sí mismo, nunca fue un favorito de la crítica ni de otros cineastas, murió tranquilamente y cuyas películas fueron entonces reconocidas como poseedoras de algo especial, una furia, una visión, una dureza que es inolvidable? Podríamos elegir no estudiar al gran Ford, sino al también grande pero más oscuro Budd Boetticher, o al aún más grande y más oscuro Anthony Mann. Por eso, en lo que a samurais se refiere, deberíamos escoger a Hideo Gosha.
Gosha era un autor con una visión, un estilo, unas preocupaciones, una preferencia por determinados actores y cierto tipo de historias, pero al mismo tiempo que trabajaba en el mundo real de los samurais japoneses; no tenía sueños trascendentales. Para él, era un trabajo, no una misión.
Desde los 50 a los 80, las peliculas de samurais eran algo de primera necesidad en la industria y la cultura japonesa. Tomaban muchas formas, desde eróticas a cómicas, desde grandiosas a minimalistas, desde divertidas a hiperviolentas, desde patrióticas a subversivas. Gosha podía tocar todos estos registros; podía trabajar en largo o en corto y era un genio de la puesta en escena. Y en América nadie supo nada de él.
En el centro de sus películas, como en la mayoría de películas de samurais, se encontraba el código del guerrero: una serie de reglas que obligaban a un hombre de armas a obedecer los mandatos de su familia y de su clan por encima de todas las cosas. En la mayoría de los casos, significaba sacrificarse a sí mismo por el honor de la familia, protegiendo únicamente su propio sentido de libertad.
En cualquier caso, al perder el género su impacto comercial en los 80 y los 90, Gosha dio un giro hacia otro tipo de proyectos, incluyendo películas de yakuzas, históricas e incluso algún devaneo con el cine erótico, hasta que murió de cáncer el 30 de Agosto de 1992, a los 63 años.
Extractos de "A Director's Cuts: The Samurai Savvy Of Hideo Gosha" por Stephen Hunter